Por: César Martínez
Por lo general un pedazo de cartulina blanca y un plumón son dos objetos inanimados, pero sumando el trazo sencillo, la sensibilidad y la aguda crítica política, Jerónimo convertía a ese cartón en todo una editorial. Algo que en unos segundos de leer, explicaba la realidad de un país donde la libertad de expresión llegaba hasta que las acciones del gobierno decidían.
La Universidad Iberoamericana y la naciente carrera de Ciencias de la Comunicación, fueron para Jerónimo una etapa de formación importantísima. Estudiando en los “gallineros” como le llamaban a las aulas provisionales donde estudió muchos meses, ya que las instalaciones de la Ibero se habían caído en el temblor del año de 1979.
La carrera de Jerónimo como caricaturista comenzó a una edad en la que por lo general aún no sabemos siquiera que queremos estudiar, a los 17 años. Siempre con talento para plasmar en un dibujo a sus compañeros de la prepa y criticar a la directora de su escuela quien al descubrir que Jerónimo abusaba de la libertad de expresión (estamos hablando de aquel México de los 70’s), lo expulsó de la escuela por unos días, acto seguido su padre viendo el talento del jóven caricaturista, lo llevó con cartones en mano a El Heraldo de México, donde otro joven talento de la caricatura se forjaba, Francisco Paco Calderón. Ambos estudiantes de la Ibero se dedicaron a la actividad de la crítica política.
El estudiante universitario Jerónimo comenzó a demostrar talento desde un principio y puso en aprietos a los directores del periódico quienes tenían que vetar varios de sus cartones (como se dice en el argot del periodismo), ya que tocaba temas que eran muy delicados para los intereses del periodico.
Las reglas para sus cartones eran muy sencillas, dibujar lo que quisiera mientras no criticara muy duro al gobierno, a los gobernadores, senadores, diputados, secretarios de gobierno y por ningún motivo al C. Presidente de la República José López Portillo. No porque el periodico no quisiera promover la libertad de expresión, pero hay que recordarles a los jóvenes lectores que en esa época era muy sencillo que el gobierno presionara a un periodico porque era dueño de PIPSA, la empresa paraestatal que proveía el papel en el que se imprimían los diarios.
Aún así, Jerónimo logró colocar grandes cartones con mucha visión de la realidad mexicana e inclusive con visión del futuro como aquel que hablaba de una barda entre los EEUU y México, donde el Tío Sam solicitaba trabajadores mexicanos para construir una barda para mantener fuera de los EEUU a los trabajadores mexicanos.
Con mucho ingenio, valentía y sobre todo, mucho humor, Jerónimo hizo ver su suerte a muchos de la clase política durante los sexenios de “La solución somos todos” de López Portillo, “La renovación moral” de Miguel de la Madrid, de Salinas de Gortari (a quien como dato curioso, destapó como candidato volteando un plato de consomé y pintando una sonrisa acompañada de las dos grandes orejas de ese tazón de consomé), y se salvó “Por el bienestar de tu familia” de Ernesto Zedillo, ya que el jóven Jerónimo dejó esos cartones y plumones nuevamente inanimados, ya que partió muy joven de este mundo a la edad de 33 años, después de casi 17 años en la caricatura política, dejando muchos temas por abarcar y pólíticos que criticar. También publicó varios libros de sus cartones.
Lo que nos dejó muy claro este jóven talento egresado de la Universidad Iberoamericana, es que la LIBERTAD DE EXPRESION no es algo que se tiene por hecho, si no que se trabaja por ella cada día.


4 respuestas hasta el momento ↓
rosalia ch. // Diciembre 12, 2008 a 7:55 pm |
-Luisito
-¡LUIS JERONIMO! ¿oíste? nada de Lusito que ya estoy grande…
- Con mucha tristeza acabo de enterarme por este medio de que ya no estás. Toda la vida te rocordaré con el mismo cariño y simpatía de aquellos años en que pasamos tan buenos momentos tú, Mónica y yo (“rosatelmabocamorada”). Conociéndote, estoy segura que ya le hiciste sus cartones a todos los habitantes del cielo; por mi parte conservo con cariño y orgullo el que me dibujaste después de aquella paleta de uva que me dejó los labios ¡de caricatura! aquel 6-VII-78
¡Hasta siempre querido y talentoso amiguito!
Sergio Eguiarte // Diciembre 12, 2008 a 8:14 pm |
Fue un privilegio convivir con Jerónimo, primero en la Ibero viejita, luego en el ESIME y finalmente en aquellos “gallineros” de la UIA de la Campestre. Yo lo conocía como Luis Jerónimo y no se menciona el Luis en ninguna parte, será que ¿yo estoy en un error y mi memoria me falla?
Saludos
GLADYS SABIDO // Diciembre 17, 2008 a 7:34 pm |
Al igual que muchos de los que tuvimos la fortuna de conocerte en los gallineros donde estudiábamos, me acuerdo de tus ándares por la Ibero y creo que como todos, conservo muchas de las caricaturas magníficas que hiciste, en especial guardo aquella que hiciste del Papa, cuando besaba el suelo al llegar y encontrarse con un soldado también agachado.
Allá en el cielo se están divirtiendo con tus chistes y dibujos.
Malena Manzanero // Junio 9, 2009 a 6:52 pm |
Luisito… aunque ya estuvieras grande. ¿Habrás sido mejor cartonista que amigo? Debes de estar contento allá arriba de ver que quienes te recordamos sonreimos desde el corazón por lo que vivimos, bailamos, creamos juntos.